Pronóstico de Tutiempo.net

EL VETO TRAERÁ MÁS INFLACIÓN

Según datos del INDEC del mes de abril, la inflación fue de un 2,7% el mes pasado. Gran parte de ese porcentaje lo provocaron las subas en los servicios públicos. Mayo ya está “condenado” a una alta inflación por la corrida cambiaria y el traslado a precios del valor del dólar.

En junio, la ley para retrotraer tarifas de servicios públicos votada en el Congreso hubiera tenido un efecto aliviador para la inflación. En cambio, el veto del Presidente Macri castigará al bolsillo por dos lados, ya que seguirán las subas y la inflación pegará otro zarpazo. Todos los economistas coinciden: la meta del 15% de inflación anual del BCRA resulta inviable. Se profundiza la  pérdida de poder adquisitivo del salario y el deterioro de los ingresos de los sectores orientados al mercado interno.

Los datos del Índice de Precios al Consumidor (IPC) para el mes de abril indican que se ubicó en 2,7% según el INDEC, el nivel más alto desde que arrancó el año: 1,8% en enero, 2,4% en febrero y 2,3% en marzo. Así, el acumulado en lo que va del año es 9,6%, lo que se ubica cada vez más lejos de la meta del 15% anual, que el BCRA se niega a modificar a pesar de las sobradas evidencias que demuestran que es inalcanzable. Los aumentos más importantes ocurrieron en los sectores servicios, vivienda y combustible (8%), transporte (4%) e indumentaria (4%). Los dos primeros, fuertemente asociados al incremento en los precios de las tarifas de servicios públicos y el último vinculado a factores estacionales, por el cambio de temporada.

Mientras la ley votada en el Congreso para retrotraer las subas a noviembre hubiera significado un alivio para la inflación en junio y el segundo semestre, su veto colaborará a que siga subiendo.

El Índice de Precios al Consumidor, es un promedio de lo que ocurre en el conjunto de la economía argentina. Sin embargo, pueden existir diferencias al interior, entre ellas las regionales. Asimismo, los aumentos en la Ciudad de Buenos Aires fueron particularmente relevantes en el mes de abril. Según lo informado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de CABA, la inflación mensual fue del 3%, mientras que el mes inmediatamente anterior se había ubicado en 2,1%. Lo que explica este incremento es, igual que a nivel nacional, el tarifazo (vivienda, agua electricidad y otros combustible y transporte), así como el aumento en los precios de los alimentos. Otras regiones particularmente afectadas por las subas fueron la región de cuyo con 3,4% y la región pampeana con 2,9%. Gran Buenos Aires por su parte, se mantuvo en 2,6%, cercano al promedio general.

El pronóstico para mayo no es más alentador. El mes abrió con un dólar cercano a los $20, creció hasta rondar los $25, y por varios motivos harto corroborados en la historia económica argentina, es de esperar que el impacto de la devaluación se traslade a precios.

Vale la pena detenerse en este punto. El fenómeno conocido en economía como pass through (aumento de precios producto de la devaluación), puede ocurrir por diversos mecanismos. En nuestro país, el impacto de “primera ronda” se da por dos vías. Primero, debido a que se encarece el precio de los productos importados y esto genera un incremento en el precio no sólo de los bienes de consumo final (productos enteramente traídos de afuera) de los cuáles se podría prescindir a priori, sino también de los insumos y maquinarias que necesita la industria para producir. En nuestro país, la industria cuenta con una serie de “agujeros” en la producción, vinculado a un bajo nivel de integración que posibilite la sustitución de importaciones. En ese sentido, producir localmente implica traer insumos y componentes importados que ante una devaluación se encarecen y se traslada ese incremento al producto final. Segundo, las exportaciones argentinas se componen fundamentalmente de alimentos. Como las exportaciones son transacciones en divisas, sino media regulación por parte del Estado, el sector agropecuario traslada ese incremento en el valor de sus exportaciones también en el mercado interno. Estos dos elementos de “primera ronda” explican a grandes rasgos porque en Argentina cuando hay devaluación, hay traspaso a precios internos.

En otras economías, con otras estructuras productivas, podría ocurrir algo distinto, pero en nuestro país, por los “agujeros” en la producción local y las características de las exportaciones, esto es un proceso recurrente a lo largo de toda la historia. Más allá de estos mecanismos básicos, se desprenden una serie de fenómenos asociados a la “primera ronda” que también contribuyen al crecimiento de los precios tras una devaluación, vinculados a la denominada “puja distributiva” donde los sindicatos pelean por un incremento de salario acorde a los niveles inflacionarios para no perder poder adquisitivo, y los empleadores buscan recuperar ese aumento a través del incremento de los precios.

En síntesis, el fenómeno de la economía que los funcionarios actuales en campaña se comprometieron a resolver casi de manera automática por “ser el más sencillo”, se está convirtiendo en una bola de nieve. Detener la suba de tarifas y retrotraerlas hubiera significado achicar esa bola. Pero el único  recurso oficial para frenar esta escalada ha sido elevar muchísimo la tasa de interés (incentivando las inversiones financieras por sobre las productivas) y bajar el nivel del salario real (que para los empresarios opera como “costo”) a partir de garantizar paritarias por debajo de la inflación. En este esquema, asalariados y sectores orientados al mercado interno salen perdiendo otra vez.

NOTA: NUESTRAS VOCES

 

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