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RIO PILCOMAYO: FASE FINAL DE LOS FRENTES DE TRABAJO EN CORREDERAS FLUVIALES Y DEFENSAS

Se encuentra en su fase final de desarrollo los frentes de trabajo que la provincia diseño en correderas y sistema de defensas en toda la zona critica del rio Pilcomayo, en sectores de los departamentos Ramón Lista y Bermejo en el extremo oeste provincial.

 

Está previsto que este mes concluyan las obras relacionadas con el Sistema Hídrico Río Pilcomayo – Bañado La Estrella, que el gobierno provincial activo tres meses atrás. Se tratan de los importantes frentes de trabajo en la limpieza y ampliación del sistema de correderas fluviales.

Fue señalado que las aguas del rio Pilcomayo ingresan a territorio argentino mediante el denominado Canal Las Torres, en la zona del Proyecto Pantalón en el extremo noroeste del departamento Ramón Lista y a  partir de allí se canalizan a través de  lo que se conoce como sistema de correderas fluviales.

Se trata de un sistema hídrico de cauces naturales y artificiales que se desarrolla en los departamentos antes señalados, a través del cual las aguas del río Pilcomayo llegan al bañado La Estrella, posibilitando el aprovechamiento del agua para producción y consumo humano mediante obras como la ruta 28 por citar a la más emblemática del sistema.

Con inicio de las labores en la zona colmatada de El Churcal, La Madrugada, San José y Vaca Perdida, se fue extendiendo en su impacto en la otra franja donde se cuentan poblaciones como Yirigoyen y El Solitario, conto el diputado Roberto Vizcaino, quien recordó que “el gobernador (Gildo) Insfrán estuvo allí en momentos difíciles cuando las aguas del río Pilcomayo amenazaban las defensas de El Quebracho, recorriendo toda la zona y disponiendo obras y medidas para evitar la repetición de las emergencias generadas por el comportamiento errático dl Pilcomayo”.

Fue justamente el titular del PEP quien impartió precisas directivas de trabajar a fin de tener en condiciones las correderas fluviales para no pasar apuros en el periodo de aguas altas, lo propio en el mantenimiento de las defensas, a fin de que no se generara inquietud entre la población de El Potrillo y todas las otras comunidades jurisdiccionales.

“Se readecuo en una extensión de de 30 kilómetros de correderas que se habían colmatado para así poder encausar los volúmenes de agua que tiene su época de aguas altas desde las próximas semanas hasta abril”, fue explicado.

Unos 340 kilómetros intervenidos 

Otro sector intervenido fue en la zona del Proyecto Pantalón, en este caso para facilitar el ingreso de las aguas a nuestro territorio, estimándose unos 20 kilómetros la zona más crítica.

Para el caso, se diseñaron dos frentes de trabajo, con equipos viales convencionales, fundamentalmente excavadoras y topadoras, van desde la etapa de limpieza de correderas mediante profundización y el desbosque con topadoras y la limpieza manual de vegetación con mano de obra local. En determinados casos se procedió a la excavación del suelo natural a fin de generar una sección de conducción adicional a la sección natural existente, a fin de direccionar el escurrimiento durante el período de aguas altas. Incluso en sectores se tuvo que ensanchar la corredera existente y liberar de los depósitos de sedimentos que arrastra el agua en las márgenes del cauce a fin de que se configuren sus barrancas consolidando así una línea de escurrimiento principal.

Mediante los trabajos de limpieza y excavación de correderas fluviales se asegura el funcionamiento de los cauces ubicados aguas arriba de la zona de trabajo, evitando el proceso de retroceso natural de las correderas y a partir de allí incrementando la longitud de cauce activo, disminuyendo los desbordes hacia las poblaciones ribereñas y depositando los sedimentos en los bajos naturales existentes en la zona.

“Hace un par de años al menos el 80% de las aguas del rio Pilcomayo ingresan al lado argentino, ya que los vecinos del Paraguay han tenido dificultades con su canal, por lo que en la misma proporción hemos recibido los sedimentos, por lo que el trabajo a ejecutar es realmente importante y lo hacemos con el tiempo suficiente. Es que se requiere operar en este tiempo, a fin de que cuando el periodo de crecida se presente, no tengamos dificultades”, fue explicado.

En los últimos diez años la longitud total intervenida de correderas fluviales es de 340 kilómetros aproximadamente, con un promedio de más de 30 kilómetros por año, sumando los tramos nuevos y tramos donde se trabajó en ensanches en dos o tres años sucesivos.

Los técnicos estiman que en pocos días más se concluirán las tareas, a la espera de los primeros picos de crecida que permitirán probar la eficacia del sistema, mediante el monitoreo y seguimiento que realiza personal de la Dirección Provincial de Vialidad periódicamente en todo el sistema.

 

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